Los católicos y la teoría de la evolución.

Teoría de la Evolución - Vida en la Tierra - Diversidad de Animales - fé y razón

La teoría de la evolución, que como lo dice su nombre no deja de ser una mera teoría a la cual le falta mucho para poder ser considerada un dogma científico, debe saberse diferenciar de el evolucionismo ateísta o del darwinismo, que puede ser considerado el mayor fundamento de los llamados ateos cientificistas, tales como el famoso Richard Dawkings.

Es importante para lo católicos saber que no obstante existen otras teorías científicas tales como el diseño inteligente, que quizás pueden  ser más satisfactorias en una visión creacionista del universo, la teoría de la evolución no contradice en nada la doctrina católica, ni presenta obstáculos para nuestra fé.

Les comparto un artículo que me parece bastante esclarecedor e interesante sobre la posición de la Iglesia respecto de la evolución de E. Wasmann, de la Enciclopedia Católica.

Los católicos y la evolución

Una de las cuestiones más importantes para todo católico educado de hoy es: ¿Qué hemos de pensar sobre la teoría de la evolución? Acaso hemos de rechazarla como sin fundamento o enemiga del cristianismo, o más bien hemos de aceptarla como una teoría establecida del todo compatible con los principios de una concepción cristiana del universo?

Debemos distinguir cuidadosamente entre los diferentes significados de las palabras teoría de la evolución para poder dar una respuesta clara y correcta a esta interrogante. Distingamos (1) entre la teoría de la evolución como una hipótesis científica y como una especulación filosófica; (2) entre la teoría de la evolución basada en principios teístas y la basada en fundamentos materialistas y ateístas; (3) entre la teoría de la evolución y el Darwinismo; (4) entre la teoría de la evolución aplicada a los reinos animal y vegetal y aplicada al ser humano.

Hipótesis científica vs especulación filosófica.

Como una hipótesis científica, la teoría de la evolución busca determinar una sucesión histórica de varias especies de plantas y animales en nuestra tierra, y, con la ayuda de la paleontología y otras ciencias, tales como la morfología comparativa, la embriología y la bionomía, con el fin de demostrar que en el transcurso de las diferentes épocas geológicas, estas especies evolucionaron gradualmente desde sus inicios por causas naturales puramente de su desarrollo específico. La teoría de la evolución, entonces, como hipótesis científica, no considera las especies de plantas y animales actuales como formas directamente creadas por Dios, sino como resultado final de una evolución de otras especies existentes en períodos geológicos anteriores. Por lo tanto, es llama la ‘teoría de la evolución’ o ‘la teoría de la descendencia’ ya que implica la descendencia de las presentes especies de otras ya extintas. Esta teoría se opone a la teoría de la constancia que asume la inmutabilidad de las especies orgánicas. La teoría científica de la evolución, entonces, no se involucra con el origen de la vida. Simplemente investiga las relaciones genéticas de especies sistemáticas, géneros y familias y se propone colocarlos de acuerdo a las series de descendencia naturales (árboles genéticos).

¿Qué tan basada en hechos observados está la teoría de la evolución? Se entiende que aún solo es una hipótesis. La formación de nuevas especies se observa directamente solo en unos cuantos casos, y solamente en referencia a las formas que está íntimamente relacionadas; por ejemplo, las especies sistemáticas de género planta Oenothera, y del género escarabajo Dimarda. Sin embargo, no es difícil dar una prueba indirecta de alta probabilidad para la relación genética de muchas especies sistemáticas entre ellas y con formas fósiles, como ocurre en el desarrollo genético del caballo (Equidae), de las amonitas, y de muchos insectos, especialmente de aquéllos que viven como ‘huéspedes’ con hormigas y termitas, y que se ha adaptado de muchas maneras con anfitriones. Al comparar las pruebas científicas de la probabilidad de la teoría de la evolución, encontramos que ellos crecen en número y en peso, conforme es más pequeño el círculo de formas en consideración, pero se vuelven cada vez más débiles si incluimos un mayor número de formas, tales como las comprendidas en una clase o en un sub-reino. De hecho, no existe ninguna evidencia de la descendencia genética común de todas las plantas y animales de un mismo organismo primitivo. Por eso, hay más botánicos y zoólogos que consideran la evolución poligenética (polifilética) como más aceptable que una monogenética (monofilética). En la actualidad, sin embargo, es imposible decidir cuántas series genéticas independientes han de ser aceptadas en los reinos animal y vegetal. He ahí el meollo de la teoría de la evolución como hipótesis científica. Está en perfecta concordancia con el concepto cristiano del universo; pues la Sagrada Escritura no nos dice en qué forma las especies de plantas y de animales existentes en la actualidad fueron creadas originalmente por Dios. Tan temprano como 1877, Knabenbauer afirmó ‘que no hay objeción en lo que concierne la fe, en suponer la descendencia de toda especie animal y vegetal de unos cuantos tipos’ (Stimmen aus Maria Laach, XIII, p. 72).

Ahora bien, pasando a la teoría de la evolución como especulación filosófica, la historia de los reino animal y vegetal en nuestra tierra no es más que una pequeña parte de la historia de todo el planeta. De igual manera, el desarrollo geológico de nuestra tierra no constituye sino una pequeña parte de la historia del sistema solar y del universo. La teoría de la evolución como concepto filosófico considera la historia entera del cosmos como un desarrollo armónico, producido por leyes naturales. Este concepto está en concordancia con la visión cristiana del universo. Dios es el Creador del cielo y de la tierra. Si Dios produjo el universo por un acto creador singular de su Voluntad, entonces su desarrollo natural por medio de leyes implantadas en él por el Creador, es para mayor gloria de su Poder y Sabiduría Divinos. Santo Tomás dice: ‘La potencia de la causa es mayor entre más remotos los efectos a los que se extiende.’ (Summa c. Gent., III, c1xxvi); y Suarez: ‘Dios no interfiere directamente con el orden natural, allí donde las causas secundarias son suficientes para producir el efecto deseado.’ (De opere sex dierum, II, c.x, n.13). A la luz de este principio de la interpretación cristiana de la naturaleza, la historia de los reinos vegetal y animal en nuestro planeta es, por decirlo así, un versículo en un volumen de un millón de páginas en que el desarrollo natural del cosmos está descrito y sobre cuya portada está escrito: ‘En el principio Dios creó el cielo y la tierra.’

Teorías teístas y ateístas de la evolución

La teoría de la evolución citada antes, se basa en un fundamento teísta. A diferencia de esto, existe otra teoría que tiene bases materialistas y ateístas, cuyo primer principio es la negación de un Creador como persona. La teoría ateísta de la evolución es ineficaz para dar cuenta de los primeros inicios del cosmos o de la ley de su evolución ya que no admite ni creador ni legislador. Por otra parte, la ciencia natural ha probado la generación espontánea -es decir el génesis independiente de un ser viviente a partir de materia no viviente-contradice los hechos observados. Por esta razón, la teoría teísta de la evolución postula una intervención por parte del Creador en la producción de los primeros organismos. Cuándo y cómo fueron implantadas las primeras semillas de la vida, no lo sabemos. La teoría cristiana de la evolución también demanda un acto creador para el origen del alma humana, ya que el alma no puede tener su origen en la materia. La teoría ateísta de la evolución, por el contrario, rechaza el supuesto de una alma separada de la materia, y por lo tanto se hunde en un simple y sencillo materialismo.

La teoría de la evolución vs Darwinismo

Charles Darwin - teoría de la evolución - darwin - darwinismo

El Darwinismo y la teoría de la evolución no son de ninguna manera conceptos equivalentes. La teoría de la evolución fue propuesta antes de Charles Darwin, por Lamarck (1809) y Geoffrey de St Hilaire. Darwin en 1859, le dio una nueva forma tratando de explicar el origen de las especies por medio de la selección natural. De acuerdo con esta teoría, la reproducción de nuevas especies depende de la supervivencia del más fuerte en la lucha por la existencia. La teoría de la selección de Darwin es Darwinismo -en el sentido más estricto y preciso de la palabra. Como teoría, es inadecuada científicamente ya que no da razón del origen de atributos adaptados para el propósito, lo cual debe remitirse a las causas originales, interiores de la evolución. Haeckel, junto con otros materialistas, amplió esta teoría de la selección a una idea filosófica del mundo, intentando así explicar toda la evolución del cosmos mediante la supervivencia azarosa del más fuerte. Esta teoría es Darwinismo en el segundo y más amplio sentido de la palabra. Es esa forma ateísta de la teoría de la evolución que fue señalada arriba (en el numeral 2) como insostenible. El tercer significado del término Darwinismo surgió de la aplicación de la teoría de la selección al ser humano, la cual es igualmente imposible de aceptar. En cuarto lugar, el Darwinismo con frecuencia, en el uso popular, representa la teoría de la evolución en general. Este uso de la palabra se basa en una confusión evidente de ideas, y debe, por lo tanto, dejarse de lado.

Evolución humana vs Evolución animal y vegetal

¿Hasta qué punto la teoría de la evolución es aplicable al hombre? Que Dios debió haber hecho uso de causas originales, evolutivas y naturales en la producción del cuerpo del ser humano, es per se no improbable, y fue propuesto por San Agustín (veáse Agustín de Hipona, San, bajo V. Agustinismo en la historia). Las pruebas actuales de que el cuerpo humano desciende de los animales son sin embargo, inadecuadas y especialmente con respecto a la paleontología. Y el alma humana no puede haber derivado, mediante la evolución natural, de seres brutos, ya que es de naturaleza espiritual; por lo cual, hemos de referir su origen a un acto creador de parte de Dios.

Para una exposición más profunda, Wasmann, Biología Moderna y la Teoría de la evolución (Freiburg im Br., 1904). De la literatura más antigua, Mivort, Sobre el génesis de las especies (Londres y New York, 1871).

E. WASMANN
Transcrito por WG Kofron
Agradecimiento a la iglesia Santa María, Akron, Ohio
Traducido por Delma González Duarte

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19 pensamientos en “Los católicos y la teoría de la evolución.

  1. No se quien escribe esta nota pero seguro ha de ser alguna persona religiosa que no sabe demasiado de ciencias por la forma en que escribe…

    Decir que la teoria de la evolucion es una “mera teoria” por el solo hecho de ser teoria, es un grave error. La evolucion es ademas de una teoria, un hecho.

    Aqui le paso un par de links que aclaran un poco el panorama:
    http://elrincondelacienciaytecnologia.blogspot.com.ar/2011/09/en-que-se-diferencia-una-teoria-de-una.html
    http://www.sindioses.org/cienciaorigenes/evolucion.html

    Por otro lado, decir que el diseño inteligente es una teoria cientifica es realmente un disparate
    Para empezar incumple con el principio basico de que una teoria cientifica, debe sea falseable o refutable. ¿Como voy a poder refutar que hay un ser inteligente actuando en forma invisible atras de todo el proceso de la evolcion?

    Aqui hay mucho mas:
    http://jmhernandez.wordpress.com/2008/06/18/el-%c2%abdiseno-inteligente%c2%bb-es-una-pseudociencia-i/
    http://jmhernandez.wordpress.com/2008/06/22/el-diseno-inteligente-es-una-pseudociencia-ii/

  2. Por otro lado, ¿como puede ser compatible la teoria de la evolucion con el cristianismo?
    Supongamos que dios sea tan, pero tan, pero tan complicado de haber elegido crear al hombre mediante la evolucion, y en algun momento cuando en la historia de la especie elegida, esta haya evolucionado lo suficiente, decide darle a ese primer ejemplar (“Adan”) un alma, para diferenciarlos de los demas animales…
    Pregunto: Ese primer Adan, era hijo de un mono sin alma?, Evidentemente era una mutacion que hizo la diferencia con su padre, deberia de haber sido mejor que el porque dios le dio un alma a el y no a su padre. Y su esposa, era un animal o una mujer con alma?, como y de donde evoluciono ella, para merecer un alma?
    Y los hijos de Adan y Eva eran mitad animales mitad hombres?, o a Eva tambien le dio un alma?
    Y si a Eva tambien le dio un alma, los hijos de Adan y Eva, se reprodujeron con otros animales, o dios le fue creando un alma a cada una de las esposas de dichos hijos ?
    Y los nietos?

    Si dios existe, dudo mucho que teniendo tanto poder para crear el universo, se haya tomado semejante trabajo de haber creado a sus hijos de semejante forma, solo para que coincida con unas escrituras… No cierra para nada….

    • Esto sin tener en cuenta que dios para crear a sus hijos a quienes hizo a su imagen y semejanza, primero crea el universo (big bang), hace 13.820 millones de años, luego espera que se creen galaxias, luego las estrellas, luego tienen que explotar muchas estrellas para formar planetas, nuestro sol se formo hace 5000 millones de años aproximadamente, nuestro planeta hace 3600 millones de años aproximadamente y esta compuesto por atomos creados en el nuclo de otras estrellas que explotaron, luego durante miles de millones de años crea las condiciones para la vida, luego de millones de años crea vida de todo tipo, todos sin alma y las extermina, solo para que hace 200.000 años decida darle el alma a sus hijos muy amados… Nosotros estamos vivos gracias a las explosiones de esas estrellas primitivas creadas antes del sol. Los atomos de hierro que corren en nuestras vendas, fueron fundidos en el corazon de una estrella hace miles de millones de años…

      Todo eso, para darnos un alma solo hace 200.000 años, que es cuando aparece el primer hombre?

      Si queres compatibilizar la teoria de evolucion con el cristianismo, tenes que aceptar que tu dios es un dios muy pero muy complicado, Tan complicado como el capricho de querer hacer coincidir unas escrituras creadas por un pueblo de pastores nomadas hace 4000 años, con los descubrimientos cientificos de la actualidad… No cierra para nada…

      • Creo que no te has dado cuenta que Dios es tan complicado justamente porque es un ser eterno, omnipotente, omnipresente, Alfa y Omega, la Verdad la Bondad y la Belleza en esencia. Dios no tiene problema en esperar pues el creó el tiempo y seguramente quiso hacer este Universo inalcansable para el hombre para que percibamos en él un reflejo de la infinita grandeza del creador. Creo que te convendría profundizar en tus conocimientos de filosofía y teología, así quizás dejes de pensar que todo se reduce a un cálculo matemático y te des cuanta que hay algo más. Saludos.

    • Estimado Eugenio.

      Me parece que no comprendiste que Dios es todopoderoso. Eso significa que el puede hacer lo que quiere sin importar los medios. Pero de hecho te comento que personalmente y justamente viendo como el Universo es ordenado y arquitectónico, la teoría de la evolución me parece totalmente ridícula.
      Eso sin tomar en cuenta la gran cantidad de fallas e incongruencias que esta presenta en el plano meramente científico.
      Si quieres hay alguna información sobre este tema en otros artículos del blog. Saludos.

      • Estimado Gilbert,

        La verdad que no entiendo mucho de que la va el blog. En esta entrada publicas sobre la teoria de la evolucion pero por otro lado la criticas y ponderas el diseño inteligente.

        En tu entrada denominada ¿Afecta la fe Cristiana que haya extraterrestres?, la cual me parece de mucho mas nivel cientifico que esta, ponen en su lugar la teoria del diseño inteligente y no la toman en cuenta.

        En los circulos cientificos el diseño inteligente es totalmente ignorado, ya que no es cientifico, tal es asi que hasta el vaticano lo dice, mira esta nota:

        http://www.lanacion.com.ar/773755-el-diseno-inteligente-no-es-una-teoria-cientifica-dicen-en-roma

        Veo que estas totalmente alineado con lo que dice el papa y el vaticano, creo que deberias hacerle caso y creerles y abandonar dicha teoria 🙂

      • Estimado Eugenio.

        Leí en uno de los links que me enviaste un artículo que llama el D.I de Pseudociencia, porque según ellos los expositores de esta teoría no tienen pruebas, y por lo tanto no se atiene al método científico que es experimental. Yo creo que nuestra forma de entender la ciencia es muy cerrada, como fruto del pensamiento positivista y ateo de la ilustración.
        Te pregunto lo siguiente: ¿consideras la filosofía una ciencia? Hay personas que no la consideran así justamente porque se atienen a una visión de la ciencia positivista, pero en realidad podemos considerar a la filosofía como ciencia, si como Aristóteles, entendemos por ciencia un saber riguroso, capaz de ofrecernos la estructura fundamental de la realidad.
        Hace poco leí un artículo de la BBC que decía que en el CERN (organización europea para la investigación nuclear) había sido propuesta por algunos científicos la idea de que para analizar, resolver y entender mejor ciertos fenómenos, sería bueno buscar la colaboración de filósofos y teólogos que desde un observando la realidad desde un prisma más amplio puedan colaborar. Obviamente esta idea fue y sigue siendo objeto de grandes disensiones.
        Además que yo creo que es suficiente y real la prueba de que el azar no es capaz por diferentes razones de crear complejidad irreducible como puedes ver en este artículo:
        http://frasesdedios.blogspot.com.ar/2013/04/el-azar-previsor.html
        Quizás pueda ser cierto que el D.I no deba ser considerado como una ciencia experimental positivista justamente porque contiene en sí muchos aspectos filosóficos y de lógica, lo que en vez de hacerla inferior la pone encima del método científico. ¿Me explico?

        Con respecto al parecer de la Iglesia sobre el tema, te recomiendo que vuelvas a leer el artículo que me pusiste en el link, pues queda muy claro en este las diferentes opiniones que hay en la Iglesia he incluso que el Papa Emérito Benedicto XVI, dio muestras de cierta abertura hacia el D.I.
        Lo que diga un profesor de biología que escribe para el osservatore romano jamás será la voz de la iglesia. Y si lo dijera un cardenal, obispo o mismo un papa como opinión personal, no le quitaría la libertad a los fieles de ver la problemática como ellos lo quieran.
        Oficialmente la Iglesia nunca se ha declarado a favor de la evolución, lo único que ha hecho es explicar que ni esta ni el D.I debe interferir en nuestra fé, mismo por el hecho de que la ciencia debido a su método empírico no está capacitada para definir la existencia o no existencia de Dios. Y esto es totalmente real y es por eso que me da risa escuchar a un R. Dawkings o mismo a S. Hawkings, pobres hombres llenos de soberbia.

      • Estimado Gilbert:

        Mas arriba me dices: “Creo que te convendría profundizar en tus conocimientos de filosofía y teología, así quizás dejes de pensar que todo se reduce a un cálculo matemático y te des cuanta que hay algo más”

        Me gustaria que me dijeras que deeria leer acerca de filosofia y teologia. Te aclaro que de filosofia he leido bastante y de teologia no tanto, pero algo he estudiado.
        Lo mismo yo no niego ni afirmo que haya “algo mas”, lo que no creo es en la “revelacion” en la cual se basa el cristianismo…

  3. EVOLUCIÓN Y CREACIÓN. (“La verdad no se contradice con la verdad”)

    A PROPÓSITO DEL MENSAJE DEL SANTO PADRE A LA PONTIFICIA ACADEMIA DE LAS CIENCIAS (22-X-96)

    A raíz del mensaje del Papa a la Pontificia Academia de las Ciencias, se ha reavivado el debate en torno a la teoría de la evolución, con el telón de fondo de un tema más general: la relación entre la ciencia y la fe. Si bien la recepción del mensaje ha sido en general positiva, no han faltado las críticas.
    Por una parte se ha recurrido al lugar común del supuesto oscurantismo de la Iglesia y su reticencia y lentitud frente a los progresos en el campo de las teorías científicas. En esta línea, algunos autores han querido establecer una analogía entre el “caso Galileo” y la actitud de desconfianza o de rechazo de la Iglesia de cara a la teoría de la evolución.

    Por otra parte, no han faltado voces que han sostenido que el Papa ha ido demasiado lejos en sus concesiones a una doctrina que iría en contra tanto de la Revelación como de los dogmas de la Iglesia.

    Frente a ambos extremos, puede constatarse la posición de equilibrio, de amor a la verdad, de fidelidad a la doctrina cristiana y de sensibilidad pastoral de Juan Pablo II.

    Por lo demás, este pronunciamiento del Santo Padre se encuentra en la línea de lo que él mismo, en otra ocasión, pedía a los teólogos de la Iglesia, invitándoles a un sano diálogo con la ciencia contemporánea, para enriquecerse de sus aportaciones válidas .

    Nos proponemos, en el presente estudio, presentar la situación de la teoría – o mejor, como puntualizará el mismo Papa, las teorías – de la evolución, a la luz del mensaje de Juan Pablo II a la Pontificia Academia de las Ciencias, desde dos perspectivas: la posición del Magisterio de la Iglesia al respecto, y la situación actual de dichas teorías, sobre todo desde el punto de vista epistemológico.

    Estado de la cuestión. Debate entre creacionistas y evolucionistas.

    De cara a la teoría de la evolución, encontramos dos corrientes diametralmente opuestas:

    a) Por una parte se encuentran los así llamados creacionistas. Se trata de una posición de tipo fundamentalista, que excluye de plano la teoría de la evolución, por interpretar la Biblia de modo literal, y por considerar que tal teoría es fruto de una ideología materialista y atea, o al menos agnóstica y cientificista. Este grupo se atrinchera en una posición fideísta, en contraposición al racionalismo que predomina en la ciencia moderna. Se trata de un “movimiento” de carácter militante, y aunque es más bien minoritario, se hace sentir por su actitud proselitista. Se da no sólo en el ámbito protestante, sino también en algunos núcleos católicos de tipo integrista-tradicionalista.

    b) Por otra parte, en el extremo opuesto, se encuentran los evolucionistas a ultranza. Su índole es racionalista, agnóstica, materialista, cientificista, e ilustrada. Esta corriente de pensamiento es por ahora la predominante a nivel científico e incluso a nivel de opinión pública, gracias al apoyo de la mayor parte de los medios de comunicación social. En algunos casos tiene también un carácter proselitista, como puede observarse en algunas de sus publicaciones o en ciertas páginas de internet.

    Análisis del mensaje del Papa a la Pontificia Academia de las Ciencias

    Como punto de partida de nuestro estudio, vamos a analizar someramente el mensaje del Santo Padre. Éste nos ofrecerá una guía segura para orientar oportunamente nuestras reflexiones y llegar a buen puerto.

    El Santo Padre aprovecha el tema tratado en la semana de estudio de la Pontificia Academia de las Ciencias para hablar sobre este argumento. No es la primera vez que lo hace (ya lo había hecho, por ejemplo, el 26 de abril de 1985, en un discurso en el Simposio científico internacional sobre Fe cristiana y teoría de la evolución , refiriéndose, a su vez, a lo que el Papa Pío XII había dicho al respecto en la encíclica Humani Generis; también había tratado el tema en alguna audiencia general, como por ejemplo en la del 29 de enero de 1986 , y en la del 16 de abril de ese mismo año ).

    La evolución da una respuesta científica al problema de la naturaleza y del origen del hombre.

    En primer lugar, el Papa explica por qué este tema interesa a la Iglesia. La evolución da una respuesta científica al problema de la naturaleza y del origen del hombre. Por otra parte, la Revelación contiene también enseñanzas al respecto, pues ésta nos dice que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios.

    Problema y vía de solución

    A primera vista parece que existen conflictos entre lo que dicen los científicos y el mensaje de la Revelación. ¿Cómo podemos resolverlos?
    Sabemos que la verdad no puede contradecir a la verdad . El progreso de la ciencia hace surgir nuevas cuestiones. Por eso la Iglesia está interesada en conocer tales progresos, para esclarecer sus consecuencias de tipo ético y religioso, lo cual es conforme a su misión específica.

    El Papa hace notar que precedentemente el Magisterio ya se había definido sobre el tema de la evolución “en el ámbito de la propia competencia”, es decir: en el ámbito religioso. En efecto: ya Pío XII, en la encíclica Humani Generis, declaró que, en línea de principio, no hay oposición entre la teoría de la evolución y la doctrina de la fe sobre el hombre, si se respetan ciertas condiciones.

    El mismo Juan Pablo II, en un discurso precedente a la Pontificia Academia de las Ciencias, a propósito del “caso Galileo” , había puntualizado que, para interpretar correctamente la palabra inspirada, hace falta servirse de una hermenéutica rigurosa. Es necesario definir bien el sentido propio de la Escritura, para no hacerla decir lo que no pretende (como sucede, por ejemplo, en el caso de las lecturas de tipo fundamentalista ). Por otra parte, para delimitar bien los campos respectivos de la ciencia y la teología, es necesario que los teólogos conozcan los resultados de las ciencias de la naturaleza.

    Aplicación al caso del evolucionismo

    A partir de los conocimientos científicos de la época de Pío XII, y de las exigencias de la teología, en la encíclica Humani Generis se consideraba la doctrina del evolucionismo como una hipótesis seria, tan digna de una investigación y de una reflexión profunda como lo era la hipótesis opuesta. Sin embargo, habría que respetar dos premisas metodológicas muy significativas e importantes:

    Primero, que no se adoptara el evolucionismo como si se tratara de una doctrina cierta y demostrada (y esto en contraste con lo que ciertos autores han pretendido, incluso en el ámbito católico).

    Segundo, que no se afrontara esta cuestión como si se pudiera prescindir de la revelación respecto a las cuestiones que la doctrina de la evolución pudiera suscitar.

    Ahora, continúa Juan Pablo II, nos encontramos con una nueva situación, pues nuevos conocimientos científicos conducen a no seguir considerando la teoría de la evolución como una simple hipótesis (el texto original francés dice: “de nouvelles connaissances conduisent à reconnaitre dans la théorie de l’évolution plus qu’une hypothèse”). Es decir, más que de una mera hipótesis, se puede hablar ahora de la evolución como de una teoría. ¿Por qué? En primer lugar porque tenemos que tomar en consideración los nuevos descubrimientos científicos; en segundo lugar por la convergencia de resultados de diversas investigaciones llevadas a cabo independientemente unas de otras.

    Valoración de la teoría de la evolución

    Se trata aquí de una cuestión de tipo epistemológico, pues la teoría se propone ir más allá de los datos observados, si bien se encuentra en relación con éstos, y permite relacionar e interpretar a la vez una serie de datos y hechos independientes entre sí por medio de una explicación global. Para que una teoría científica sea válida, debe ser verificable. Si ésta no corresponde a los datos que pretende explicar, entonces no es válida; debe replantearse.

    Por otra parte, en una teoría como la de la evolución, hay que tener en cuenta ciertos presupuestos de tipo filosófico, metafísico. De hecho no existe una única teoría de la evolución, sino varias, no sólo en lo que se refiere a los mecanismos de la evolución, sino también en lo que respecta a los contextos filosóficos en los que se encuentran (materialista, espiritualista), los cuales también deben ser considerados, tanto en sede filosófica como teológica (no hay que olvidar que no existe una ciencia “químicamente pura”).

    De hecho, como se dijo al inicio del mensaje, la cuestión de la evolución es de interés para la Iglesia, pues está en juego la concepción del hombre, y de modo particular su dignidad como persona. El hombre es semejante a Dios por su inteligencia y voluntad libre, que lo hacen capaz de entrar en comunión con Dios y con los demás hombres. La dignidad del hombre (de todo él, también de su cuerpo) deriva de su alma espiritual, la cual no puede surgir por emanación de la materia, sino que es creada inmediatamente por Dios.

    En consecuencia, las teorías de la evolución que, en base a sus presupuestos filosóficos, consideran el espíritu como algo que emerge de la materia, o como un simple epifenómeno de la materia , son incompatibles no sólo con la religión, sino aún antes con la verdad del hombre, y no son capaces de fundar su dignidad

    Finalmente hay que agregar que existe una diferencia ontológica entre el hombre y todos los demás seres vivos. En efecto, entre lo simplemente animal y el hombre se da un “salto ontológico”, una “discontinuidad ontológica”, si bien, afirma el Papa, ésta de por sí no se opone a una posible continuidad física respecto al origen del cuerpo humano.

    La infusión del alma por parte de Dios en un cuerpo apto para recibirlo no puede ser objeto de la ciencia, pues no se trata de un fenómeno empírico, observable. Sin embargo, se podría tener una cierta experiencia empírica de este hecho de modo indirecto, a través de ciertas pistas y manifestaciones que pondrían en evidencia que nos encontramos ante seres dotados de un alma espiritual; pero estas manifestaciones son más bien objeto de la filosofía y de la teología. Tales serían, por ejemplo, los fenómenos que hicieran referencia a una experiencia de un saber metafísico, de la conciencia de sí, de la conciencia moral, de la libertad, de la experiencia estética y religiosa.

    Algunas consideraciones en torno a la teoría de la evolución en general, a la luz del mensaje del Papa.

    Es de admirar la posición prudente y a la vez abierta del Magisterio de la Iglesia, que evita tanto la adhesión ciega como la oposición indiscriminada a las nuevas teorías científicas.
    En efecto, hay que tener en cuenta que, si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, e incluso “más que una hipótesis”, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”, como algunos pretenden. Se trata, más bien, de una teoría científica, la cual trata de interpretar y de relacionar una serie de hechos científicos. Sólo contamos con indicios que parecen apuntar hacia esa dirección, pero no tenemos evidencia experimental de su realidad.

    Por otra parte, hay que reconocer con honestidad intelectual que la teoría de la evolución se enfrenta con serios problemas, tanto de índole científica (por ejemplo el hecho de la estabilidad de las especies, la lentitud o la aceleración en la aparición de nuevas especies, etc.), como de índole filosófica (hay que esclarecer cómo se compagina la teoría de la evolución con el principio de causalidad, la regularidad de la naturaleza, la pasividad de la materia, la discontinuidad entre lo inerte y lo viviente, o entre lo material y lo espiritual,…).

    Asimismo, hay que tener en cuenta la variedad de teorías evolucionístas (el transformismo de Lamarck, por adaptación al ambiente; el darwinismo, que habla de “evolución de las especies” en virtud de las mutaciones casuales y la selección natural; la así llamada teoría sintética o neodarwinismo, que a la selección natural añade la teoría genética; la teoría del equilibrio puntuado de S.J. Gould, etc.). También hay que tener en cuenta los diversos contextos filosóficos en los que la teoría de la evolución se sitúa (materialismo: concepción “espontánea”, ciega, del mecanismo evolutivo, cf. Ch. Darwin, S.J. Gould, R. Dawkins; finalismo-espiritualismo, que admite una causalidad, un orden, un “telos”, e incluso la intervención directa de Dios en algunos pasos).

    Finalmente hay que reconocer los argumentos que parecen ponerse a favor de la teoría de la evolución: en la biología, se puede constatar la afinidad que existe entre especies de un mismo género biológico (“árbol taxonómico”); en la paleontología, con el estudio de los fósiles; en la geología, con el desarrollo de la estratigrafía y el estudio de las “eras geológicas”; en la ecología, con la relación entre vida y medio ambiente (vgr. los ecosistemas y la biodiversidad geográfica); en la genética, con la transmisión de los caracteres hereditarios a través de los genes; en la embriología, con la ontogénesis según diversos estadios, que parecen reproducir el proceso evolutivo; en la anatomía comparada, etc. La teoría de la evolución ha impulsado a los científicos a investigar y profundizar en todos estos ámbitos. Al mismo tiempo, empero, hay que tener en cuenta los puntos débiles de la teoría de la evolución: faltan muchos “eslabones” en la cadena evolutiva, prácticamente se desconocen los verdaderos “mecanismos” de la evolución; la selección natural se muestra insuficiente para explicar el proceso evolutivo, lo mismo que el recurso a la casualidad.

    Todas estas consideraciones nos invitan a seguir el ejemplo de prudencia y de equilibrio que nos ofrece el Santo Padre, evitando el doble peligro que nos acecha: por una parte el de un juicio precipitado, por otra, el de una postura indecisa, concordista o ambigua . Esta posición prudente nos librará de incurrir en un nuevo “caso Galileo”, cuyas perniciosas consecuencias podemos imaginar fácilmente.

    Conclusión

    Creemos justificado afirmar que la cuestión del evolucionismo, desde el punto de vista de la explicación natural, sigue abierta, que conviene no confundir los diversos planos que están implicados en la misma (el científico, el filosófico y el religioso), y que no hay por qué temer el auténtico progreso de la ciencia, pues en definitiva “la verdad no puede contradecir a la verdad”.

    Texto publicado en L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 25-X-96, p. 5 (553). El texto oficial se encuentra en AAS 89 (1997), pp. 186 ss.

    Cf. JUAN PABLO II, Carta dirigida al P. Coyne, director de la Specola Vaticana con ocasión del tercer centenario de la publicación del libro Philosophiae Naturalis Principia Mathematica de Isaac Newton, el 1 de junio de 1988; cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 12-II-89, pp. 19-21 (127-129).
    “En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, ya mi inolvidable predecesor, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la antención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [sigue la cita de la Humani Generis, que ofrecemos en la nota sucesiva]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).

    Dada la importancia de este texto, al cual se referirá Juan Pablo II en casi todas las ocasiones en que trata el tema de la evolución, lo reproducimos a continuación: “El Magisterio de la Iglesia no prohíbe que, según el estado actual de las ciencias y de la sagrada teología, se trate en las investigaciones y disputas de los entendidos en uno y otro campo, de la doctrina del ‘evolucionismo’, en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva y preexistente –pues las almas nos manda la fe católica sostener que son creadas inmediatamente por Dios” (PÍO XII, Humani Generis, 1950, DS 3896; cf. E. DENZINGER, El magisterio de la Iglesia, Herder, Barcelona 1963, nº 2327).

    Al comentar los primeros versículos del libro del Génesis, el Papa afirma: “Este texto tiene un alcance sobre todo religioso y teológico. No se pueden buscar en él elementos significativos desde el punto de vista de las ciencias naturales. Las investigaciones sobre el origen y el desarrollo de cada una de las especies ‘in natura’ no encuentran en esta descripción norma alguna ‘vinculante’, ni aportaciones positivas de interés sustancial. Más aún, no contrasta con la verdad acerca de la creación del mundo visible – tal como se presenta en el libro del Génesis – , en línea de principio, la teoría de la evolución natural, siempre que se la entienda de modo que no excluya la causalidad divina” (cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-II-86, p. 3 (51); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).

    El Santo Padre, tras citar de nuevo el texto de la encíclica Humani Generis (cf. supra, nota 4), concluye: “Por tanto se puede decir que, desde el punto de vista de la doctrina de la fe, no se ve dificultad en explicar el origen del hombre, en cuanto cuerpo, mediante la hipótesis del evolucionismo. Sin embargo hay que añadir que la hipótesis propone sólo una probabilidad, no una certeza científica” (L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 20-IV-86, p.3 (231); la cursiva aparece en el texto de L’Osservatore Romano).
    Cf. LEÓN XIII, encíclica Providentissimus Deus: “(…) porque, no pudiendo en manera alguna la verdad oponerse a la verdad, necesariamente ha de estar equivocada o la interpretación que se da a las palabras sagradas o la parte contraria” (cf. LEONIS XIII Pont. Max. Acta, vol. XIII, 1894, p. 361). En esta misma encíclica, León XIII afirma lo siguiente: “Al maestro de la Sagrada Escritura le prestará también buen servicio el conocimiento de las cosas naturales, con el que más fácilmente descubrirá y refutará las objeciones dirigidas en este terreno contra los libros divinos. A la verdad, ningún verdadero desacuerdo puede darse entre el teólogo y el físico, con tal de que uno y otro se mantengan en su propio terreno, procurando cautamente seguir el aviso de San Agustín de ‘no afirmar nada temerariamente ni dar lo desconocido por conocido’ (cf. S. AUG., De Gen. ad litt. c.9, 30 [PL 34, 233])” (ibid.; cf. E. DENZINGER, El magisterio de la Iglesia, Herder, Barcelona 1963, nº 1947). Se trata de un principio fundamental para este tipo de cuestiones, que cuenta con una larga tradición (se podría remontar a la condena de la teoría averroísta de la doble verdad), y que ha sido invocado con cierta frecuencia en el Magisterio reciente, como lo muestran los siguientes textos: “A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho descender en el espíritu humano la luz de la razón, Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero” (Conc. Vat. I: Dei Filius, DS 3017); “(…) la investigación metódica en todas las disciplinas, si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios” (Conc. Vat. II: GS 36); cf. también Catecismo de la Iglesia católica, nº 159, (cita el texto de la Dei Filius y de GS), y JUAN PABLO II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 10-XI-79, cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 2-XII-79, pp.9-10 (621-622).

    Cf. JUAN PABLO II, discurso a la Sesión Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, 31 de octubre de 1992, L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 13-XI-92, pp.6-8 (634-636).

    Cf. PONTIFICIA COMISIÓN BÍBLICA, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano, 1993, pp.63-66: “F. Lectura fundamentalista”.
    Tal es el caso de P. Teilhard de Chardin, quien afirmaba que “la evolución ha dejado de ser desde hace mucho tiempo una ´hipótesis´ para convertirse en una condición general del conocimiento (una dimensión nueva) a la que deben satisfacer todas las hipótesis” (L´apparizione dell´uomo, Il Saggiatore, 1979, p. 258; las traducciones del italiano son nuestras); “¿Una teoría, un sistema, una hipótesis la evolución…? Absolutamente no, sino mucho más que eso: una condición general a la que deben conformarse y satisfacer ya todas las teorías, hipótesis, sistemas, si quieren ser pensados y verdaderos” (Il fenomeno umano, p. 204).
    Aquí el Papa parece aludir de nuevo, entre otros, a Teilhard de Chardin, quien afirma: “el espíritu no es ya independiente de la materia, ni opuesto a ella, sino que emerge fatigosamente de ella bajo la atracción de Dios, por síntesis y centración [!]” (L´avvenire dell´uomo, Il Saggiatore, 1972, p. 149); “la materia matriz del espíritu; el espíritu, estado superior de la materia” (Il cuore della materia, Queriniana, 1993, p. 27); “el espíritu emerge experimentalmente en el mundo sólo a partir de una materia cada vez más sintetizada” (La mia fede, Queriniana, 1993, p. 161).
    “En virtud de su misión propia, la Iglesia tiene el deber de estar atenta a las incidencias pastorales de su palabra. Conviene aclarar, ante todo, que esta palabra debe corresponder a la verdad. Pero se trata de saber cómo tomar en consideración un dato científico nuevo, cuando parece contradecir alguna verdad de fe. […] Digamos, de manera general, que el pastor debe mostrarse dispuesto a una auténtica audacia, evitando un doble escollo: el de la actitud de timidez, y el de un juicio apresurado, pues ambos pueden hacer mucho mal” (JUAN PABLO II, Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias del 31-X-92; cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 13-XI-92, p. 7 (635)).

    • Realmente muy interesante el artículo. Me gustaría recalcar lo siguiente:

      ¨En efecto, hay que tener en cuenta que, si bien la evolución puede ser considerada como una hipótesis seria, e incluso “más que una hipótesis”, sin embargo no puede ser tomada sin más como “un hecho”, como algunos pretenden. Se trata, más bien, de una teoría científica, la cual trata de interpretar y de relacionar una serie de hechos científicos. Sólo contamos con indicios que parecen apuntar hacia esa dirección, pero no tenemos evidencia experimental de su realidad.
      Por otra parte, hay que reconocer con honestidad intelectual que la teoría de la evolución se enfrenta con serios problemas, tanto de índole científica (por ejemplo el hecho de la estabilidad de las especies, la lentitud o la aceleración en la aparición de nuevas especies, etc.), como de índole filosófica (hay que esclarecer cómo se compagina la teoría de la evolución con el principio de causalidad, la regularidad de la naturaleza, la pasividad de la materia, la discontinuidad entre lo inerte y lo viviente, o entre lo material y lo espiritual,…).¨

      Mi opinión personal es que con el cuidado de no caer en un fundamentalismo ciego, a la luz de nuevos descubrimientos y ámbitos de la ciencia cada vez se hace más difícil creer que la teoría de la evolución, mas que todo la de carácter darwinista, o la macroevolución es una respuesta para la pregunta sobre el origen de la vida y las especies.

      E tenido la oportunidad de ver unos documentales que me parece que abren un panorama muy extenso para la ciencia y puede poner en cuarentena muchas teorías actuales. Hablan sobre las matemáticas como el código con que se encuentra secreto en el universo, la geometría fractal y otros temas que nos pueden hacer pensar mucho.

      Y esto está muy ligado a la biología, plantea preguntas como la siguiente a la teoría de la evolución ¿como especies como la de la cigarra periódica que sale de la tierra para reproducirse en enormes cantidades(ya que su defensa natural contra los depredadores consiste en la aparición cada cierto periodo en enormes cantidades), cada 13 años y otra especie cada 7 años, supo que utilizándose de periodos de números primos coincidirían solo cada 221 años garantizando así su supervivencia, ya que si coincidiesen cada 2 o 4 años probablemente se reproducirían entre ellas creando así el caos y acabando con su mecanismo de defensa? Y esto sucede en muchos otros casos en la biología. La geometría fractal que utilizan las abejas, etc.

      Aquí un link para que puedan ver el documental en you tube: http://www.youtube.com/watch?v=rjrTHqUREhI

  4. Siento meterme en la conversación de esta manera… Sólo trato de arrojar luz sobre la cuestión con lo que dice la Iglesia, que para eso publica el Magisterio… Tengo mentalidad científica y he estudiado teología; me rindo intelectualmente en algunas cuestiones… Espero que os sirva. Muchas gracias…

  5. Creo que estás confundido con la evolución. La evolución es un proceso por el cual unas especies cambian y originan especies nuevas. La evolución provoca la diversificación de la vida en la Tierra. Gracias a la evolución de una única o unas pocas especies originales se han diversificado todas las especies existentes y las ya extintas. Pero la evolución no explica el origen de la vida. No nos dice cual fue el origen de la vida. Ese es un tema distinto que no se investiga desde la biología evolutiva. Es un fenómeno distinto de la evolución y que se conoce con el nombre de “abiogénesis”. Saludos

    • Es verdad que la abiogénesis es la pseudociencia que intenta explicar el origen de la vida y que las teorías que han surgido hasta ahora son bastante tiradas de los pelos, y reducen todo al milagro del azar.
      Pero igualmente muchas veces los que criticamos el evolucionismo lo hacemos pensando en la filosofía que tiene por atrás que en el fondo es intentar justificar la no creencia en Dios.Saludos

  6. Lamento decirle que esta completamente equivocado. Una pseudociencia no se basa en métodos científicos válidos y no puede ser verificada. Por lo tanto no es válida a diferencia de la abiogénesis que si utiliza el método científico. La teoría de la evolución no intenta en ningún momento justificar ninguna creencia sino explicar las transformaciones a través del tiempo que la diversidad de formas de vida a producido y produce. La creación de la vida no tiene que ver con su evolución. Son aspectos y teorías distintas. Se equivoca de nuevo al pensar que la ciencia necesita probar o justificar la no existencia de deidades, los negativos no pueden demostrarse. Es lógica básica. Pruebe su positivo. Saludos.

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