Belleza y santidad: la relación entre sublimidad y bien moral en la mente de Plinio Corrêa de Oliveira

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(Jueves, 10-01-2013, Gaudium Press)

Ciertas mentalidades, inclusive al interior de la Iglesia (influidas tal vez por una mal comprendida y excluyente ‘opción preferencial por los pobres’), tienen una antipatía anticipada hacia todo lo que hable de belleza, de elegancia, de elevación, de categoría, de requinte, de buen gusto.

Consideramos que esa actitud prejuiciosa es harto perjudicial para la consecución de la alta virtud moral, de la santidad. Veamos el porqué.

Narraba Plinio Corrêa de Oliveira [1] cómo era que él siendo niño encontraba alivio metafísico de los varios dolores e inconvenientes que toda visita al dentista comporta. Un día, en el consultorio del norteamericano Dr. Crook, ya percibiendo a la amenazante broca acercarse a su boca, miró por la ventana y vio “el muro del patio interno del consultorio, en el cual había un fresco muy popular representando Venecia, de la cual yo tenía una vaga idea”. La contemplación del paisaje veneciano lo dejó encantado, con sus calles de cristal líquido, sus iglesias y palacios reflejados en el mar.

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El Azar previsor

“Una célula, incluso la más simple, es una entidad increíblemente compleja e integrada. Pensemos en un coche, por ejemplo. Un coche es mucho menos complejo que la célula más simple. Un coche sencillo tiene un buen número de componentes bien definidos necesarios para que funcione. Si, por alguna extraña razón, todas las partes se juntaran por azar en un pequeño rincón, aún así no tendríamos un auténtico coche. No puede funcionar a no ser que todas las partes (que fueron fabricadas aparte para complementarse perfectamente) estén integradas de un modo muy preciso, es decir, actúen como un Todo.

La Creación, el Espíritu Contemplativo y María Santísima.

Este video que contiene maravillosas escenas de la naturaleza, fue realizado para introducción de una charla en la cual se habló, de la necesidad de tener un espíritu admirativo y contemplativo para alcanzar a Dios. Y como debemos admirar y seguir el ejemplo de María Santísima.

Se puede ver en HD!

El ‘Pulchrum’, la sed de lo absoluto y el mundo moderno

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Vemos que el hombre puede iniciar su ascensión teniendo como punto de partida sus propias obras (Bellas Artes) [1], o a partir de la contemplación de las criaturas sentirse atraído a Dios. [2] Eso ocurre por el hecho de que él posee una sed de absoluto infundida por el propio Absoluto. [3] Esa sed verdaderamente existe y lo invita, por vías naturales, a conocer al Creador.

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